jueves, agosto 31, 2006

¿Qué parte es la que no entendemos?


















































































En algunos casos la infracción es para echarse a llorar. Este señor pasa por Bolnuevo cada vez que quiere sin respetar las boyas. Quizás no sepa que no puede meterse en la zona de bañistas. O quizás sí lo sepa pero le de exactamente igual porque al fin de cuentas, a él no le va a pasar nada:



O la de este otro, que estacionó donde quiso durante un buen rato mientras se tomaba algo en una heladería.



Por cierto, que iba en sentido contrario, aunque eso nadie lo respeta en Bolnuevo. Desde siempre hemos tenido claro que los carteles están de decoración:



Sin comentarios.

2 Comments:

At 5:08 p. m., Blogger Lucrecia García Moreno said...

¿Qué tal si nosotros hacemos algo para acabar con esas aberraciones? Me refiero a los mismos ciudadanos de a pie de los que hablas. En la mayoría de las ocasiones cada uno tiene lo que se merece y quizás nuestro caso no sea una excepción. Creo que somos muchos los que amamos esto pero pocos los dispuestos a luchar por ello, y ahí si que podemos decir aquello de "con la iglesia hemos topado". Si tuvieramos un listado de pecados capitales para los mazarroneros, la pasividad-pasotimos sería el primero. De hecho, creo que ese pecado lo inventamos nosotros en plan "made-in-mazarrón".

Un saludo,
Lucrecia.

 
At 10:25 p. m., Blogger Lucrecia García Moreno said...

Sin duda alguna hay que tratarlo con inteligencia y sobre todo con cuidado. Sin prisa pero sin pausa, antes de que nos lo carguemos todo. Encontrar la fórmula es "otro cantar", pero más nos vale encontrarla cuanto antes.
Un saludo,
Lucre.

 

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